Cada año, las empresas que cotizan por formación profesional disponen de un crédito económico destinado a la formación de sus trabajadores, que puede aprovecharse sin que suponga un coste adicional para la organización. Este sistema, conocido como formación bonificada, permite recuperar parte del coste de la formación mediante bonificaciones aplicadas en los seguros sociales.

Sin embargo, muchas empresas no utilizan este crédito, ya sea por desconocimiento, falta de planificación o por no cumplir con los requisitos administrativos. En este artículo te explicamos cómo aprovechar este derecho y cómo integrarlo en tu estrategia de gestión de personas.

¿Qué es la Formación Bonificada a través de FUNDAE?

La formación bonificada es un mecanismo regulado por la normativa laboral que permite a las empresas financiar la formación de sus trabajadores a través de las cotizaciones a la Seguridad Social, concretamente mediante la cuota de formación profesional. No se trata de una subvención directa, sino de un sistema de compensación económica que se materializa en bonificaciones aplicadas en los boletines de cotización.

Su objetivo principal es fomentar la mejora continua de las competencias profesionales, ayudando a las empresas a adaptarse a los cambios normativos, tecnológicos y organizativos del mercado laboral.

El papel de FUNDAE

La Fundación Estatal para la Formación en el Empleo (FUNDAE) es el organismo encargado de gestionar este sistema. Su labor consiste en supervisar, controlar y validar las acciones formativas comunicadas por las empresas, asegurando que cumplan los requisitos en cuanto a contenidos, duración, participantes y plazos.

Las empresas deben informar a FUNDAE antes de iniciar la formación y, una vez finalizada, aplicar la bonificación correspondiente en los seguros sociales. Una correcta gestión administrativa es fundamental para asegurar que los cursos sean bonificables.

¿Cómo se calcula el crédito anual de formación?

El crédito de formación bonificada se asigna anualmente en función de la plantilla y las cotizaciones de la empresa. Conocerlo permite planificar acciones formativas de forma eficiente y aprovechar al máximo este recurso destinado a mejorar las competencias de los trabajadores.

formación bonificada

Cotizaciones del año anterior

Uno de los factores principales es la cantidad ingresada por la empresa en concepto de cuota de formación profesional durante el año anterior. Sobre esta base se aplica un porcentaje que varía según el tamaño de la plantilla, definiendo así el crédito disponible para el ejercicio en curso.

Tamaño medio de la plantilla

Otro factor clave es la media de trabajadores en alta durante el año anterior, ya que influye directamente en el cálculo del crédito. De esta forma, el sistema se ajusta a la dimensión de la empresa y permite un reparto proporcional y justo del crédito formativo.

Crédito mínimo garantizado

Aunque el cálculo pueda resultar bajo, la normativa establece un crédito mínimo anual de 420 €, que también se asigna a las empresas de nueva creación. Así, incluso los negocios recién constituidos pueden acceder a formación para su equipo desde el primer día.

¿Por qué muchas empresas no aprovechan su crédito FUNDAE?

A pesar de ser un derecho consolidado, cada año muchas empresas pierden su crédito de formación, dejando pasar una oportunidad con un impacto real en la organización. Esta situación no solo implica un desaprovechamiento de recursos económicos, sino también de tiempo y potencial estratégico, ya que una formación bien planificada puede mejorar la productividad, reducir errores y reforzar la motivación de los empleados.

Comprender los motivos por los que el crédito no se utiliza es clave para aprovecharlo al máximo y transformar la formación en un verdadero activo dentro de la empresa.

Falta de información

En muchos casos, las empresas desconocen que disponen de un crédito para la formación bonificada o no comprenden bien cómo funciona el sistema de bonificaciones a través de FUNDAE. Esta falta de información hace que la formación no se integre en la planificación anual. Contar con conocimiento sobre los requisitos, plazos y límites del crédito permite a la empresa organizar cursos estratégicos.

No realizar los trámites previos

Para que una acción formativa sea bonificable, es obligatorio comunicarla a FUNDAE antes de su inicio. Saltarse este paso impide aplicar la bonificación, aunque el curso se haya impartido correctamente. Por ello, es fundamental contar con una planificación administrativa clara, con fechas, responsables y registro de los cursos, de manera que se cumplan todos los requisitos legales y la empresa pueda aprovechar plenamente su crédito de formación.

No planificar acciones formativas

El simple hecho de tener crédito disponible no garantiza que se aproveche correctamente. Si la formación no se planifica estratégicamente, puede convertirse en una serie de cursos aislados que no aportan valor real. La formación bonificada debe integrarse dentro de un plan de desarrollo continuo, alineado con las necesidades de la empresa y los objetivos de los empleados, para generar competencias, motivación y resultados tangibles en la organización.

La formación como inversión estratégica para la empresa

Lejos de ser un gasto, la formación es una inversión clave en el capital humano de cualquier empresa. Una plantilla bien formada no solo mejora su desempeño y reduce errores, sino que también se adapta con mayor rapidez a los cambios normativos y tecnológicos, aumentando así la competitividad y resiliencia de la organización.

Gracias a la formación bonificada, las empresas pueden acceder a esta mejora continua sin impacto económico directo, convirtiendo la formación en una herramienta especialmente valiosa, sobre todo para pymes y microempresas que buscan optimizar recursos y potenciar el talento interno.

Acumulación del crédito de formación: una ventaja para pymes

Para facilitar el aprovechamiento del crédito, la normativa incluye una medida específica para las empresas de menor tamaño. Las pymes con menos de 50 trabajadores pueden acumular el crédito no utilizado en el ejercicio actual con el del año siguiente, o incluso con los dos ejercicios posteriores, siempre que comuniquen su decisión a la Administración durante el primer semestre del año.

Esta posibilidad permite planificar acciones formativas más completas y estratégicas, aprovechando al máximo los recursos disponibles y evitando que el crédito quede desaprovechado. Con una estrategia de formación bien organizada, incluso las empresas más pequeñas pueden desarrollar a su plantilla de manera continua y eficiente, transformando la formación en un activo real para el crecimiento y la competitividad del negocio.

Posibilidad de acumular el crédito

La acumulación del crédito permite a las pymes planificar su formación a medio y largo plazo. Al combinar el crédito de varios ejercicios, las empresas pueden organizar programas de capacitación más completos o especializados, adaptados a las necesidades estratégicas del negocio. Esto ofrece mayor flexibilidad para distribuir los cursos a lo largo del año, integrar distintas áreas de la empresa y asegurar que cada trabajador reciba la formación que necesita.

Atención a los plazos

Es fundamental tener presente que el crédito no utilizado en el último de los ejercicios acumulables se pierde definitivamente. Por ello, llevar un control cuidadoso y actualizado del crédito disponible es clave para maximizar los beneficios. Las empresas deben establecer un calendario de formación, priorizando las acciones más estratégicas y asegurándose de comunicar correctamente las acciones a FUNDAE.

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